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BECARIOS PRECARIOS

2007

2007

Queridos Becarios Precarios:

Odio la Navidad. En cuanto las sobremesas de fin de semana empiezan a llenarse de películas como Vaya Santa Claus, Papá en Apuros o qué se yo, Vaya Santa Claus 2, por ejemplo, a mí se me abren las carnes y me hierve la sangre.

Como una especie de reacción alérgica, mi humor se agria en cuanto alguien pulsa el interruptor que enciende la primera luz decorativa. Quizá reniego de estas fechas porque dejé de creer en los Reyes a una edad demasiado temprana. Mi único recuerdo de la primera cabalgata a la que me llevaron mis padres es el de darme cuenta que Baltasar no era un negro de verdad. Joder, ¡aquel tipo se había untado la cara con betún para los zapatos! Para que luego digan que la inmigración no está ayudando a este país…

Y además, ¿es que unos Magos venidos de Oriente no conocen la diferencia que hay entre un muñeco de Caballeros del Zodiaco y uno de esos relojes horteras de Flick y Flack? Porque creo que mi carta dejaba muy claro qué es lo quería encontrar bajo el árbol en la mañana del puto día 6.

En cualquier caso, y galas de TVE aparte, he de reconocer que no todo es malo en Navidad. A estas alturas del cuento, he agotado las reservas de turrón de yema tostada, y por el mismo camino van los mantecados de limón. Para la cena de Nochevieja creo que nos vamos a dejar de rodeos y directamente nos vamos a inyectar clembuterol, que si nuestro propósito es que nos engorden como pollos, tampoco es cuestión de dejarnos el tiempo y los cuartos preparando un cordero o aprendiendo a pelar gambas.

Pero bueno, a lo que iba. El aspecto sin duda más positivo de esta época es que termina el año. Porque si ha sido bueno, uno siempre confía en que el siguiente sea aún mejor, y porque si ha sido malo, pues como que las uvas se devoran con más ganas, ¿no? También es momento de hacer balance de los tiempos pasados. Yo personalmente siempre termino por ponerme algo melancólico, pero agradezco la sensación de meterme en cama después de la borrachera y los churros pensando que cuando vuelva a abrir los ojos habrá comenzado el primer día del resto de mi vida.

Para bien o para mal.

Como apuntaba Lidia en su último comentario, uno de los episodios a rescatar de 2006 es el habernos conocido. No esperéis que os diga que os quiero ni que os echo de menos, que algo ya me conocéis y sabéis que soy un para tales exaltaciones de sentimientos. Eso lo dejo para situaciones íntimas y privadas. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de recordaros lo bien que me lo pasé “trabajando” con todos vosotros en verano y ejerciendo de pollo del corral en Segovia. Espero que la próxima reunión no se haga de rogar, que ya va apeteciendo otro fin de semana surrealista.

Por cierto, he aprovechado el aguinaldo para comprarme un billete a Mallorca. Iré a ver a unos amigos y mi viejo compañero de piso. Estaré en la isla entre el 20 y el 24 de febrero. Supongo que sería mucho pedir que os animarais el resto a organizar allí el próximo encuentro (aunque es económicamente viable, que el vuelo no ha sido muy caro). Sea como fuere, espero coincidir al menos con alguno de los que vivís en Palma.

Nada más. Os deseo que hayáis sufrido unas felices fiestas y que 2007 os depare infinidad de chacarrón, chacarrón.

Un abrazo,

Fran

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1 comentario

Egunon -

Jajajaja! Muy buena tu opinión sobre la navidad.
No creo que esté en Mallorca por esas fechas porque el 25 de Febrero me voy a Túnez de viaje de estudios.
A ver si la gente comenta los artículos que tenemos el blog un poco abandonado. Agur
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